I Got Off at an Unknown Station on the Last Train. Everyone on the Platform Was Going to Die Tomorrow.
En cursoMe quedé dormido en el último tren. Cuando abrí los ojos, no había nadie más en el vagón.
Me habían dejado en una estación terminal que jamás había oído nombrar. Allí, abandonados igual que yo, había otros cinco pasajeros.
Al poco tiempo, el panel luminoso del andén mostró seis horarios misteriosos. Y en los teléfonos de los pasajeros comenzaron a llegar noticias de muertes que todavía no habían ocurrido: titulares del día siguiente.
El empleado de la estación lo explicó sin rodeos: esos horarios eran la hora prevista de muerte de cada uno. Y de esa estación, solo podría marcharse una persona.
Pero de los seis pasajeros, solo cinco tenían hora de muerte asignada. Por alguna razón, yo era la excepción.
¿Qué hacía yo en esa estación? Y entonces el empleado añadió algo aún más desconcertante:
«Usted fue quien convocó esta estación.»
En un andén donde se reúnen quienes morirán mañana, comienza una noche en la que el destino lo es todo.

Me quedé dormido en el último tren, y me bajé en una estación que no existe. En el andén había cinco pasajeros, y un panel que mostraba seis horarios distintos. Esos horarios eran la hora exacta en que cada uno de ellos moriría al día siguiente. Sin embargo, por alguna razón, mi nombre no aparecía en ninguno. Entonces el empleado de la estación me dijo: «Usted fue quien invocó esta estación.»